En cuestión de
supervivencia, los insectos están mejor adaptados que los seres humanos. Ellos
coexisten en un ecosistema en equilibrio, en el que cada una de las especies
que en el habita, desempeñan funciones únicas y específicas.
Las cucarachas, son una de
las especies de insectos más fascinantes.
Blattodea es su nombre
científico. Insectos que proliferan comúnmente en climas cálidos y húmedos.
Con una alimentación del
tipo omnívora, estos se alimentan normalmente de semillas y restos vegetales, así
como de insectos más pequeños.
Su mera existencia
representa, biológicamente hablando, un avance evolutivo y estratégico de
supervivencia. La adaptación que tienen estos insectos a los diversos tipos de
ecosistemas es sumamente avanzado. Entre más se mermada sea su población de
individuos, más rápida es su reproducción para contrarrestar de forma efectiva
las amenazas que pueda llegar a sufrir la especie.
La evolución de la vida ha
llevado a los insectos a buscar la adaptación a un nuevo mundo hostil, en el
que los mamíferos dominaron el mundo.
Para el hombre, los
blattodea son simples plagas. Molestias que deberían ser erradicadas.
Desintegradas de este mundo. Seres que solo causan repulsión. Seres que se
escurren con su montón de patitas por el suelo, y si tienen alas. Peor. Fueron
las primeras ideas que surcaron mi mente al terminar de leer el artículo de la
revista científica que estaba investigando.
Quede fascinado con la
lectura. Seres vivos que nacen de los
desechos de otras especies. Prácticamente, nacen en la porquería. Viven en la
porquería. Se alimentan de la porquería y mueren en la porquería.
Como casi todo lo que nos
rodea a nosotros los hombres, es muy difícil comprender el principio primero de
todo eso a nuestro alrededor. Como por ejemplo: ¿Por qué demonios tienen que
alimentarse de la porquería? ¿Por qué nacen de nuestra porquería? ¿Qué acaso
son seres de porquería?
Cosas inexplicables que
cualquier persona en la actualidad se preguntaría sin jamás poder contestar esa
duda con exactitud. Solo inflar la respuesta con meras suposiciones, incluso científicas,
pues al final, siempre son meras suposiciones.
Las plagas. Seres vivos que
ponen en riesgo la salud integra de la especie humana. Esa es la definición
para las malditas cucarachas. Una plaga. Una especie que ni debería existir.
Una especie que solo contamina el ambiente, incluso, solo con su presencia.
Denotan la suciedad, y hasta
en algún punto la muerte. Pero… no son la única especie que sigue ese patrón de
nacer y morir en la porquería.
Sin duda alguna, hay una
especie que es aún más nociva que estas plagas. Nosotros. Los hombres. Nosotros
los humanos. Nosotros los simios blancos. Nosotros los animales simbólicos que
nos creemos en la sima de la escala evolutiva. Nosotros la especie que pensamos
dominar el planeta. Metiendo nuestras narices hasta bajo la última roca de este
mundo.
La única especie que
verdaderamente nace en la mierda, vive en la mierda y muere en la mierda. La
única especie que indudablemente su existencia es una mierda. La única especie
que es una plaga. No para una sola especie distinta a nosotros. Sino, una plaga
que pone en riesgo la misma vida en la tierra.
El ciclo perfecto del
ecosistema. El equilibrio de especies. El sistema perfecto. Todo se pudre en el
momento preciso en que el ser humano entra al juego.
Me quite los anteojos. Tome
un trapo suave y con gentileza limpie los espejuelos. Pensé:
-Vaya vida de mierda…Tal
vez, si una especie debería dominar el mundo, sin duda alguna, deberían ser las
cucarachas.-

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